Hoy en día nos encontramos expuestos ante una variada gama de tecnología que se consideran mucho más que un conjunto de herramientas, constituyen ya un espacio de interacción donde se combinan actividades de indagación, comunicación y expresión, entre otras; y aunque quizá alguna de ellas nos pueda resultar intimidante, cada vez se vuelven más indispensables en la práctica educativa. (Martín-Laborda, 2005)
Para los estudiantes, el poder tener acceso a internet, miles de fuentes bibliográficas, páginas web, archivos, sonidos, imágenes, videos y otros datos constituye indudablemente un recurso educativo valioso, pero uno de los puntos centrales aun en discusión es cómo, quien y con qué fines se les utiliza; revisar la veracidad de la fuente e información, pues muchas veces es sesgada o incluso puede ser falsa. (García-Valcárcel, F. Tejedor J, 2000)
En definitiva es vital aprovechar las ventajas virtuales de aprendizaje con multiplicidad de fuentes, libres de las limitaciones del tiempo y distancia.